Creencias y supersticiones

En cierta ocasión me preguntaron qué opinaba sobre los objetos malditos, es decir, si creía realmente en ellos. Tras reflexionar un momento mi respuesta fue negativa. Esta clase de objetos no son nada más que proyecciones de nuestros miedos y nuestras supersticiones, el poder que tienen proviene de la creencia, en la medida que creemos en ellos adquieren existencia propia y nos afectan por tanto sus perjudiciales efectos. Si repasamos la Historia, comprobaremos que la base del pensamiento humano es esencialmente la creencia. Siempre hemos tenido la necesidad de creer en algo. Y esas creencias han influido decisivamente sobre nuestras acciones y vidas. Es incuestionable por tanto que tienen poder. El problema es que no todas las cosas en que que creemos nos benefician. Incluso a veces hay quien las utiliza para manipular a los demás, tal como ha sucedido a menudo con ideologías y religiones. Los objetos malditos, el mal de ojo y toda clase de maleficios son asuntos que tienen probablemente una causa sicológica, como señalaba antes. El escritor Adolfo Bioy Casares reconocía que el miedo lo vuelve a uno supersticioso. En mi caso hablaría más de respeto que de miedo. Si respeto todos esos asuntos sobrenaturales no es porque crea en ellos ni me aterroricen, sino precisamente porque sé que pueden llegar a sugestionarnos. En este sentido, volviendo a lo que ya expliqué sobre Neuro-Quántica, si podemos cambiar nuestra realidad, ¿por qué no seríamos capaces también de materializar nuestros miedos y supersticiones? Eso explicaría el poder que tienen sobre nosotros.

Creencias y supersticiones

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6 comentarios to “Creencias y supersticiones”

  1. Mary Carmen. Says:

    buenas tardes Jose,

    como bien comentas nuestros pensamientos frecuentes se convierten en “hábitos”. Son los pensamientos habituales los que configuran nuestras “creencias”. Estas creencias, luego, producen más pensamientos acordes a estas creencias y éstos crean realidades para nuestras vidas.

    Es deducible ahora, que los pensamientos repetitivos que constituyen nuestras creencias, son aquellos que configuran nuestra realidad.
    Por lo tanto la sugestión de de creer en objetos malditos, tal como muñecos, o el mal de ojo, solo está en nuestra mente si así lo creemos y predispone a las personas a sufrir sus efectos, ya que pueden sentirse vulnerables y débiles ante la maldad ajena, es en este sentido, por consiguiente que dicha persona, cree fielmente en el mal de ojo puede efectivamente vivir sus síntomas y manifestaciones.

    ¿el mal de ojo existe?… por supuesto que existe, para aquel que crea en ello.

    Un saludo y feliz viernes.

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