No al acoso

El tema de este post me vino a propósito de una campaña llamada No es no, contra el acoso sexual a las mujeres. Aunque el acoso no se limita al sexo. Existen varias y diversas clases. Los otros más conocidos son el bullying –que sucede en las escuelas–, el mobbing –en el trabajo– o el ciberacoso –a través de las nuevas tecnologías–. Me parece del todo incoherente que en una sociedad que se proclama libre y moderna sea un fenómeno habitual. Por esta razón se considera un asunto políticamente incorrecto, del cual según algunos no conviene hablar, levantando fuertes polémicas. Tanto es así que yo mismo he sido insultado por difundir en Facebook una noticia sobre el acoso. Y es que a los poseedores de la verdad absoluta les molesta que se hable. Pues no solamente he levantado la mano en esa red social, sino que ahora lo vuelvo a hacer aquí. No hay que dejar de comentar sobre este tema ni tampoco de denunciar cualquier caso. Todos sabemos la solución, que no es otra que la educación, se debe educar en la igualdad y el respeto desde pequeños. Son sin duda los pilares de nuestro mundo. Mientras continúen estas auténticas cacerías contra seres humanos no podremos afirmar que vivimos en una sociedad de libertad total y sin grietas. Como sucede con la violencia, la única respuesta a nivel personal es el amor. Si para apagar el fuego, usamos su contrario, lo mismo tenemos que hacer con los comportamientos movidos por el odio. Quiero terminar con una muy interesante reflexión del artista Dan Pearce: La gente que se ama a sí misma no hace daño a otra gente. Cuanto más nos odiamos a nosotros mismos, más queremos que otros sufran.

No al acoso

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6 comentarios to “No al acoso”

  1. buenas tardes Jose, como bien comentas el respeto hacia los demás es la clave de la convivencia, y que el ACOSO es inaceptable.

    El acoso tiene una naturaleza finalista: hacer desaparecer al acosado, anularle a toda costa, provocar su desgaste y su sufrimiento moral hasta llevarle a la extenuación y desencadenar que, tras este padecimiento, por “voluntad propia”, deje de sentirse persona (que cosa más cruel).

    Lo que no llega a darse cuenta por la poca o nula consciencia, por parte de acosador, es que al final llega un momento del bucle en el cual él mismo se convierte en su propio verdugo por la vía de atribuirse a si mismo, a su carácter, a su conducta, el ser el causante de todo este orquestado mecanismo en su contra y destrozándose de este modo aún más su ya maltrecha autoestima.

    No debemos dejar que nada ni nadie entre en nuestras vidas si nosotros no damos permiso para ello.

    Habría que analizar si siguen un patrón común estas personas, ya sea desde la infancia, o lleguen a esa situación a lo largo del tiempo influidos por factores comunes.

    Un beso, Mary

    • Como señalan los sicólogos, en el triángulo agresor-víctima-salvador los roles se alternan frecuentemente. De manera que, como bien dices, el agresor se puede convertir en víctima, ya que ese odio acaba por girarse contra él mismo. En cuanto al motivo de su conducta, es posible que influyan diversos factores: el entorno, las experiencias, la educación… Muy interesante reflexión, Mary. Besos.

  2. yo he sufrido acoso laboral termine marchandome de la empresa, pero… despues de irme mi jefe aun sigue diciendo barbaridades de mi ¿Que se hace en esos casos?
    https://caminode40.com/2016/09/28/querias-destruirme-y-me-convertiste-en-una-gran-empresa/

    • Acabo de leer tu artículo y me ha gustado, creo que esa es precisamente la actitud que hay que tomar en estos casos, demostrar con tu trabajo a los demás lo que realmente vales, sin prestar atención al acosador, cosa que lo desempodera. Las acciones son las que nos definen como personas, no las palabras. Te felicito por tu valor e iniciativa. Un abrazo.

      • Muchísimas gracias!!! Pero tengo una duda que seguro que por tu experiencia me podrás aclarar. Hace un año que me fui de la empresa, es normal que continúe cebándose conmigo? Esto no suele tener una fecha de fin?

      • De nada. Si tu jefe fuese una persona normal no sería un hecho normal, pero tratándose de un acosador es perfectamente normal. No lo conozco, pero por lo que cuentas, debe pertenecer al típico perfil de amargado cuya única satisfacción en la vida es amargar a los demás, proyectando en sus víctimas sus frustraciones y miedos. Esta clase de personas no suele cambiar. De manera que lo recomendable es no hacerles caso, como te comentaba antes, es la atención lo que les empodera. Probablemente se canse con el tiempo. Pero lo más importante es que sigas adelante con tu proyecto, siendo tú misma, sin importarte la opinión de quien no merece la pena.

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