Sobre lo inmenso y lo diminuto

Desde los tiempos de los antiguos griegos se nos viene diciendo que macrocosmos –nivel de las estructuras cósmicas– y microcosmos –nivel del mundo subatómico– se hallan estrechamente unidos. Un perfecto ejemplo son las imágenes que he elegido para el post. En principio son muy similares. Pues resulta que una imagen pertenece a las conexiones neuronales de un ratón y la otra a la distribución de las galaxias. ¿Sois capaces de distinguirlas? Lo cierto es que no es tarea fácil para quienes no son expertos en materias de ciencia. La de la izquierda corresponde al cerebro del ratón y la de la derecha al universo. Representan patrones que se repiten asombrosamente. Sin importar su distancia en el tiempo, espacio y tamaño. Como los fractales. Esas estructuras que se repiten interminablemente en diferentes escalas, al estilo de las muñecas rusas o las cajas chinas. La naturaleza está llena de fractales, como hemos podido observar en las imágenes que antes comentaba. Tal vez la repetición es la base de la evolución de este universo en que vivimos. La cuestión es que los científicos siempre han intuido que lo inmenso y lo diminuto se identifican. De lo primero se ha encargado la Relatividad y de lo segundo la Mecánica Cuántica. Ramas estas de la Física que aparentemente se oponen. El deseado equilibrio entre ellas pasa por lo que se conoce como Teoría del Todo. El físico Arturo Quirantes nos lo explica, cuando dice que el ser humano ha descubierto las cuatro fuerzas fundamentales, ha explorado las fronteras de lo infinitamente pequeño y lo infinitamente lejano, ha realizado tentadores esfuerzos para unificar las leyes de la naturaleza, y en estos momentos se encuentra en la frontera de lo desconocido, listo para emprender la búsqueda de la verdad última del universo y el todo.

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5 comentarios to “Sobre lo inmenso y lo diminuto”

  1. Buenas noches Jose, te comento lo que dice la Ley de Correspondencia: ”Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba” . Con estas palabras creó Hermes un método deductivo que permitió vislumbrar la grandeza del universo creado, donde lo más grande de lo más grande es igual a lo más pequeño de lo más pequeño, tal y como comentas en tu estupendo artículo.

    Todos los niveles de existencia comparten la misma esencia, organizados en un sistema de hologramas dentro de hologramas, dentro de hologramas, hasta el infinito.

    Por eso desde ese entonces para los más sabios existía ya la convicción de que el camino más corto para la exploración del cosmos era mediante el viaje hacia el interior del hombre:”Conócete a ti mismo y conocerás el universo”.

    La Ley de la Correspondencia tiene aplicaciones sin fin. Por ejemplo: considerando en un hombre el cuerpo físico como el “abajo” y su mente como el “arriba” decimos: “como es el pensamiento de un hombre así es su cuerpo”. Puede ser: “mente sana en cuerpo sano”, o cuerpo enfermo como manifestación de pensamientos distorsionados.

    Afortunadamente en las enseñanzas de Hermes “el tres veces sabio” la enfermedad viene de la mano con el remedio: “Cambia el pensamiento y sanarás tu cuerpo”.

    Es evidente que en un hombre existen aspectos visibles e invisibles. Todos podemos palpar el cuerpo físico, pero no hay forma de ver o tocar un pensamiento. Solamente podemos deducir que este existe por los efectos que produce. Según la Ley de la Correspondencia, si así es en el microcosmos, aquí abajo, igual debe ser en el macrocosmos, allá arriba.

    En el espacio exterior podemos ver objetos físicos, tales como: planetas, sistemas solares y galaxias. Pero no es posible descubrir tras de ellos la mente que los dirige. Solo por deducción podemos tener la certeza de que existe. Un beso Jose

    Mary B. González

    • Gracias, Mary, por aportar tu siempre interesante lado espiritual de los temas, lo cierto es que siempre aprendo contigo y complementas muy bien mis planteamientos más científicos o filosóficos. Besos. 🙂

  2. Hola José, me ganaron el comentario, sólo me queda reiterar que como es arriba es abajo, muy buen comentario el de Mary.
    Abrazos de luz

    • Gracias, Silvia, por la parte que me toca y por Mary. Como ya he comentado anteriormente en mi blog y vengo siempre defendiendo, ciencia y espiritualidad están más cerca de lo que nos han dicho, poseen bastantes puntos en común, como se demuestra de nuevo con este tema. Un abrazo.

      • Sí, lo sé, eso es algo que tenemos en común, hace mucho me di cuenta que las tradiciones espirituales de otras culturas sabían muchas cosas que la ciencia está descubriendo, los mismos conceptos vistos desde diferente punto de vista y llamados con diferentes nombres, pero es lo mismo, como dices, tienen muchas cosas en común.
        Abrazo de luz

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