Archive for the Arte Category

Las sombras del deseo

Posted in Arte, Sicología on 25 marzo, 2015 by Jose A. Guijarro

Es incuestionable que el sexo forma parte del ser humano, de la misma manera que del arte, en sus más diversas y variadas representaciones. Desde la antigüedad hemos sentido la necesidad de plasmar todas esas sensaciones que experimenta nuestro cuerpo cuando surge la pasión carnal. Y el arte se ha venido ocupando de refinar nuestra imaginación más descarada a través de lo que hemos denominado como erotismo. Podemos decir que el erotismo se basa en la insinuación. En general a los artistas nunca les ha interesado mostrar las cosas tal cual son. Es como un juego. De alguna forma cubren el sexo –o más bien su deseo– con un velo. Son sugerencias y pistas que nos llevan a leer entre líneas. El placer que provoca va pues más allá de lo sexual, es un placer propio de ser inteligente, que aprecia y saborea ese juego de la creatividad. El mismo que encontramos en la pintura que sirve de imagen a este post. Ese cuerpo desnudo que descansa sobre un diván cubierto de lujosas telas. Podemos disfrutar de la luz omnipresente que resalta la perlada piel de la concubina del sultán, y asimismo su volumen y movimiento. Detalles como el espejo donde se reflejan un arco de herradura apuntado y la espalda de la joven son verdaderamente exquisitos. Se trata en definitiva de una composición cargada de sensualismo exótico. Una vez más el sexo se ha transformado en sensaciones delicadas y sutiles. Lejos de productos supuestamente artísticos a la altura de esas cincuenta sombras tan famosas. En palabras del poeta Octavio Paz, el erotismo es un ritmo: uno de sus acordes es separación, el otro es regreso, vuelta a la naturaleza reconciliada.

Las sombras del deseoL’odalisca, Marià Fortuny

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Enigmas de piedra

Posted in Arte, Historia, Misterio on 8 octubre, 2013 by Jose A. Guijarro

A lo largo de todo el planeta podemos hallar impresionantes vestigios de la antigüedad, vestigios que plasman en piedra la fascinación que sentían nuestros antepasados por lo colosal, vestigios tan famosos como las pirámides de Egipto o Stonehenge en Inglaterra (en la imagen inferior). Sobre estas construcciones megalíticas hay tres preguntas fundamentales. Como siempre sucede con esta clase de cuestiones, encontramos diversas teorías que pretenden contestarlas, unas en principio más inverosímiles que otras. Si bien todas son posibles y no se pueden descartar rotundamente. La primera pregunta se refiere a quién construyó esas maravillas de la arquitectura. Algunos ven la mano de los extraterrestres, ya que habrían instruido al ser humano desde tiempos remotos, guiándolo en su progreso. Otros hablan de una raza de gigantes, en proporción con sus gigantescas obras. Y otros -entre los cuales me incluyo- pensamos que simplemente fueron humanos, como nosotros, pero con una tecnología avanzada que hoy en día desconocemos. La segunda cuestión trata sobre cómo las construyeron. Todavía hay muchas cosas que no tienen explicación, como el traslado de grandes bloques de piedra o la asombrosa precisión matemática. Es evidente que fueron necesarios unos medios muy avanzados. Finalmente queda la pregunta de por qué las construyeron. Aquí la imaginación también puede volar sin límites. Portales a otras dimensiones, observatorios astronómicos, centros de culto religioso… Por tanto el misterio sigue ahí. Nacho Ares, historiador y divulgador, nos dice que sigo creyendo en los enigmas históricos. Pero creo que estos son los suficientemente atractivos en sí mismos sin necesidad de edulcorarlos con atlantes, marcianos, ni nada parecido. Una cosa no quita la otra.

Enigmas de piedra

La chispa

Posted in Arte, Filosofía on 18 agosto, 2013 by Jose A. Guijarro

Uno de los asuntos de este mundo que siempre me ha fascinado es cómo se produce el acto de crear, el preciso instante en que el artista transforma su desbordante imaginación en algo que se puede tanto gozar como percibir, todavía hoy continúa siendo un misterio. ¿Qué han sentido todos esos creadores? Cuando los maestros canteros esculpían grotescas y monstruosas gárgolas para las catedrales de estilo gótico. Cuando un genio del Renacimiento llamado Miguel Ángel pintaba la bóveda de la Capilla Sixtina en el Vaticano -ver imagen inferior-. O cuando Johann Sebastian Bach componía una obra cumbre de la música barroca que se titularía los Conciertos de Brandeburgo. Y es que este Big Bang creativo no surge de la nada. Antes tiene que haber algo. Steve Jobs, empresario del sector informático, señalaba que la creatividad simplemente consiste en conectar las cosas. A lo largo de su vida el artista se impregna como una esponja de todo cuanto llega a sus delicados sentidos. Mediante un desconocido mecanismo del cerebro es capaz de relacionar esas cosas. Aunque va más allá de la simple conexión. Es la parte realmente prodigiosa. El creador sintetiza todas esas cosas en algo nuevo, diferente por completo y que es lo que se conoce por creación. ¿Cómo ha conseguido realizar tal hazaña? Posiblemente nos contestará que no lo sabe, que solamente esculpía, pintaba o componía. Volvemos al misterio. Quizás sea mejor de esta forma, que el arte y su acto creativo permanezcan en el territorio de lo irracional, no pudiendo explicarse lo que no necesita ser explicado para que exista.

La chispaLa creación de Adán, Miguel Ángel

Arquitectura misteriosa

Posted in Arte, Misterio on 25 junio, 2013 by Jose A. Guijarro

Cuando de niño visité el Parc Güell tuve la impresión de estar en otro mundo, un mundo fantástico, un mundo que era incapaz de entender. Su creador no fue un dios, sino un hombre de carne y hueso llamado Antoni Gaudí. Y es que toda su obra está marcada por el esoterismo, y por extensión con la masonería, la alquimia y lo hermético. Si bien hay dudas en cuanto a su pertenencia a alguna clase de sociedad secreta, es evidente que conocía muy bien su simbología y que supo plasmarla genialmente. Gran parte de estas representaciones se hallan en el parque que he mencionado antes. Ya entrando, sobre la escalinata, nos encontramos con la famosa salamandra y que simbolizaría la monstruosa Pitón. Esta serpiente de la mitología clásica esconde un atanor u horno de fusión -el instrumento más característico de un laboratorio alquímico-. Por otro lado los números poseen una singular importancia. Son 33 los peldaños para alcanzar el primer promontorio, los mismos que los grados de la masonería. Asimismo hay 21 columnas que sostienen la plaza superior y que coinciden con los Arcanos Mayores del Tarot. Una interpretación más atrevida es la de otro arquitecto, Ricardo Bofill, que sugiere que las onduladas líneas de los bancos laterales representan la estructura del ADN cuando se superponen. Por último cabe destacar el amor de Gaudí por el reino vegetal, observando las columnas que cubren los paseos podemos intuir árboles y estalactitas, aparte de diversas formas geométricas. De hecho él mismo afirma que todo sale del gran libro de la naturaleza. Mi única intención aquí ha sido homenajear, en el aniversario de su nacimiento, a un extraordinario arquitecto que me ha seducido desde pequeño con obras tan enigmáticas y fabulosas como el Parc Güell.

Arquitectura misteriosaSalamandra del Parc Güell