CLXXXIII. Criaturas fronterizas

– Los espejos siempre han representado puertas a otras dimensiones, como es el caso del mundo de los muertos. – Afirmó el doctor.

– ¿Y funcionan en ambos sentidos, es decir, se puede entrar y salir? – Pregunté enseguida.

– Por supuesto, de la misma forma que cualquier puerta.

– No me digas que quieres dar un paseo al otro lado del espejo, como nuestra pequeña Alicia. – Bromeó mi amigo.

– De momento no lo he hecho.

– Es absurdo.

– No tanto. Hay bastantes casos documentados de espíritus que han atravesado espejos, desafortunadamente no he podido observarlo con mis propios ojos, aunque no hay que rechazar totalmente la posibilidad. – Puntualizó el doctor.

– Yo siempre he sido de los de ver para creer. – Dijo mi amigo.

– ¿Y si pudieses ver algo, quiero decir algo realmente extraordinario? – Le pregunté.

– ¿De qué estaríamos hablando?

– Si subimos a mi dormitorio lo sabrás.

El doctor Jiménez arqueó sus tupidas cejas. Sin duda estaba muy interesado por lo que pudiese encontrar escaleras arriba. Un investigador como él debía tener un olfato especial para casos como el mío. Por su parte mi amigo tampoco podía disimular el deseo de curiosear. Antes de subir el doctor cogió una videocámara que llevaba en el todoterreno. Había que conseguir pruebas si sucedía algo. Al poco nos encontrábamos en la habitación en cuestión.

– ¿No vas a encender la luz? – Se sorprendió mi amigo.

– He descubierto que prefiere la oscuridad.

– ¿Quién?

– La criatura que aparece cada noche en mis espejos.

– ¿Qué quieres decir? ¿No habrás estado bebiendo demasiado?

– Os juro que es tan real como nosotros.

– ¿Puede describirnos ese ser? – Preguntó esta vez el doctor.

– Lo cierto es que nunca he podido observarlo con toda claridad, pero se parece a un animal, quizá un simio, de proporciones irregulares.

– ¿Irregulares? – Continuó el doctor.

– Tiene la cabeza bastante grande y los brazos son extremadamente delgados, de hecho, nunca he visto un simio como este.

– Suponiendo que sea un animal.

– ¿Qué otra cosa podría ser? – Dijo mi amigo.

– En mis largos años de investigación he podido estudiar que existen otros seres además de los humanos y los animales, seres que se encuentran a medio camino, entre nuestra dimensión y otra que no podemos siquiera imaginar, en este sentido, no responden a las leyes físicas tal como nosotros las entendemos.

– ¿Y estas criaturas son negativas? – Pregunté sin poder disimular cierta inquietud.

– Ya he comentado que son muy diferentes, de manera que no poseen moral como los humanos, no tienen un sentido de lo que está bien o mal, simplemente actúan.

– Vaya, eso me tranquiliza aún más. – Murmuró siempre sarcástico mi amigo.

– De todas formas, no suelen salir de esas zonas fronterizas, siempre es necesaria la intervención de alguien al otro lado mediante algún tipo de ritual, la magia es lo único que puede abrirles la puerta.

– Disculpe, creo que lo estoy viendo.- Interrumpí.

Continuará

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