CLXXXIV. Criaturas fronterizas

Todos nos quedamos observando los espejos. Allí volvió a surgir aquella criatura que tantas molestias me había causado. El doctor Jiménez superó su asombro y comenzó a grabar.

– También he descubierto otra cosa. – Continué con satisfacción.

– ¿Qué? – Preguntaron a la vez mis huéspedes.

– Que no se trata de un reflejo normal, solamente existe dentro de la superficie del espejo, supongo que es esa zona en que habitan los de su especie.

– Muy interesante. – Murmuró el doctor.

– Me parece que tu whisky no me ha sentado bien. – Bromeó mi amigo.

– ¿Es que todavía no crees lo que está sucediendo? – Pregunté.

– Sería una estupidez negar la evidencia.

– Lo que no quiere reconocer su amigo es que este descubrimiento sacude por completo los pilares de su racionalidad. – Explicó el doctor.

– Yo no lo hubiera expresado mejor. – Dijo mi amigo.

– Supongo que a todos nos resulta difícil asimilarlo. – Afirmé.

– ¿Alguna vez ha intentado comunicarse con la criatura? – Preguntó el doctor.

– No, solamente nos hemos observado en silencio, como si estuviéramos estudiándonos.

– ¿Podría hacer el favor de mover el brazo, como si la saludara?

Le hice caso. Transcurrieron interminablemente los segundos, el ser continuaba inmóvil, observando. Pensé que quizá no poseía inteligencia y que todo aquello era inútil. Sin embargo el doctor Jiménez insistía. Después de agitar mi brazo ostensiblemente sucedió algo asombroso, la criatura no contestó, sino que aproximándose hasta el borde del espejo, nos hizo un gesto que no era ni mucho menos primitivo y que interpreté como una invitación a pasar al otro lado. Animado por aquel progreso, alargué mi mano hacia la superficie donde estaba reflejado, mis dedos llegaron a rozarla. De improviso la luz del dormitorio se encendió.

– He sido yo. – Dijo el doctor.

– ¿Por qué? Estaba a punto de contactar. ¿No era lo que usted quería? – Protesté.

– Solamente he dicho que lo saludase. De momento desconocemos las intenciones de esta criatura, podría tratarse de una trampa o algo similar, debemos tomar precauciones antes de intentar un acercamiento.

– ¿Qué clase de precauciones? – Preguntó mi amigo.

– Necesitamos la ayuda de una persona con conocimientos prácticos sobre magia.

– Es lo único que nos faltaba. – Protestó mi amigo.

– Antes creía que las puertas dimensionales y sus criaturas eran una especulación fantástica, pero después de todo lo que he visto esta noche estoy comenzando a valorar la situación de otra manera, según tengo entendido es cuanto menos aconsejable realizar un ritual de protección para abrir una de esas puertas, y este tipo de ceremonia sólo es competencia de los que se han consagrado a la brujería y la magia. – Explicó el doctor.

– ¿Conoce a alguien? – Pregunté.

– Estoy pensando en una bruja con la que me une una larga amistad y que merece todo mi respeto, si le parece bien a usted, la llamaré para comentarle el asunto.

– Lo antes posible, por favor. – Dije.

Continuará

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