Contando otra vez

Como muescas invisibles
van pasando cada uno de mis días,
pesadamente,
con la agonía
de quien no quiere esperar,
nunca
me acostumbro a este movimiento
de agujas
y despiadados números.

Como muescas invisibles
van pasando cada uno de mis días
y el corazón
palpita entre las distancias,
maldiciendo
todos estos odiosos muros
que me separan de ti,
mis manos
se aferran suavemente al vacío.

Como muescas invisibles
van pasando cada uno de mis días,
observo
los amaneceres y prodigios,
los mismos que compartiremos
cuando
las ajugas nos sonrían
y llegue ese maravilloso momento
que tanto deseamos.

 

De Cuando los átomos se aman

A %d blogueros les gusta esto: