LXXIX. Creencias

Una fina y oscura lluvia había caído sobre la ciudad. En los charcos se reflejaba la luna, casi ocultada por los nubarrones. Nadie caminaba ya por las calles. En cambio sobre las azoteas había movimiento y sombras fantásticamente gigantescas. Sólo eran gatos que salían a maullar. Es asombroso cómo cambia todo cuando las agujas del reloj superan el punto de la medianoche. Cualquier ruido o visión puede erizar nuestros cabellos. Es el momento de las pesadillas.

– ¡Mamaaá!

De una de las interminables ventanas de aquellos edificios que rozaban el cielo surgió un chillido. En otra ventana cercana se encendió una luz. ¿Qué? ¿Qué pasa?- Preguntó un padre despertado de manera brusca.

– No pasa nada, es el niño, ya voy yo.- Contestó pacientemente una madre.

– Pero si es la tercera vez esta semana.

– A su edad es normal.

La madre se levantó, cogió un libro de cuentos y salió de la habitación. Mientras tanto el padre, que se estaba colocando bien las gafas, pensaba que debían llevar al niño a un sicólogo. Lo que sucedía con su hijo no era normal. Él recordaba que de pequeño tenía miedo a la oscuridad, sin embargo eso no le había impedido llevar una existencia normal. Su propio padre siempre le había dicho que sentir temor no es algo para avergonzarse, un hombre tiene que temer, de esta manera sabe valorar las cosas importantes. Por otro lado, pensaba que con el tiempo uno acaba venciendo sus miedos, porque en realidad existen sólo dentro de nosotros, nos los inventamos inconscientemente. Vaya, quizá debía haber estudiado Sicología en vez de Medicina. En cualquier caso el niño necesitaba la ayuda de un experto. Las pesadillas se habían convertido en una rutina, no tan molesta como preocupante. Sabía de sobras que un trauma infantil puede crear secuelas para toda la vida y no quería por nada del mundo que su pequeño hijo sufriese. Asimismo, como muchas de las fobias, probablemente tenía un tratamiento sencillo. Perdido en estas reflexiones, regresó la madre. El rostro de ella también expresaba inquietud. Él preguntó enseguida.

Continuará

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: