CXIX. El destino de una púa

Sinceramente cada vez creo menos en la casualidad, de hecho, en la vida todo sucede por un motivo. La cuestión es que el otro día sucedió una de esas cosas que nos hacen reflexionar y que ha dado lugar a esta historia que estáis leyendo. Una historia que podría denominar como alucinante o, cuando menos, sorprendente. Todo comenzó cuando iba a salir de casa y metí la mano en uno de los bolsillos de mi chaqueta. Noté algo pequeño y sólido. Parecía una moneda. No se hallaba dentro del bolsillo, sino en el forro interior. Le di la vuelta y ahí estaba. Una púa. ¿Qué diablos hacía una púa en el forro interior de aquella chaqueta? Hace tiempo que no toco la guitarra y además no recordaba haber puesto una púa allí. Extraño. Sin embargo lo más asombroso fue cuando observé de cerca la púa. Era evidente que no era de las mías. Tenía grabados un nombre y una firma. En ese momento me vino todo a la memoria como un relámpago. Un mes atrás estuve en un concierto del genial guitarrista Joe Satriani. Al terminar, como es costumbre en esta clase de eventos, los músicos lanzan púas y baquetas al público. Resulta que una de esas púas cayó misteriosamente en el forro interior del bolsillo de mi chaqueta, que además no llevaba puesta, sino agarrada con una mano. Curiosa puntería aquella. ¿Qué probabilidades hay de que caiga un objeto tan pequeño a esa distancia dentro de un lugar tan inverosímil? Supongo que escasas y a la vez suficientes para que sucediese aquel hecho realmente prodigioso. De alguna forma esa púa estaba destinada para mí.

Púa 2 Púa 1

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