CXLI. Una partida pendiente

En ese preciso instante la conversación queda truncada por culpa de mi fragmentada memoria. En los siguientes encuentros la partida prosigue entre conversaciones triviales. Nuestras posiciones están muy igualadas. Así que encuentro asombroso que en cierta sesión mi rival me pida las tablas, como podrán imaginar, no se las concedo, lo cierto es que hace mucho tiempo que no me enfrento con alguien de la categoría del señor Derleth.

– Debo preguntarle por qué me ha propuesto las tablas.

– No puede entenderlo.

– Podría intentarlo.

– Tengo un motivo de peso.

– Comprenda mi actitud, estoy disfrutando y no quisiera dejarlo ahora, creo con toda sinceridad que todavía queda partida.

Mi rival acepta con desgana. Parece tan ansioso por finalizar la partida.

– Usted también debe comprender que yo en tal caso se las haya pedido, de todas maneras está en su derecho de no concedérmelas, ambos conocemos perfectamente las normas.

– Me sorprende que no quiera continuar, creo que pertenecemos a esa raza de ajedrecistas que no renuncia hasta que haya caído la última pieza.

– Cuando era joven pertenecí a esa raza, mi arrogancia superaba mi nivel en el juego, sin embargo ahora soy una persona completamente distinta, lo que realmente me preocupa es que esa manzana de la cual le hablé desaparezca pudriéndose…

– ¿Quiere decir que pierda la memoria?

– Así es, un anciano como yo valora sus recuerdos por encima de todas las cosas, incluso del ajedrez, es lo único a que se puede aferrar, como no me importa el futuro, porque es evidente que apenas tengo, siempre estoy mirando hacia atrás, no se trata de blanda melancolía, es una necesidad que llevamos en nuestros genes, en este sentido, el gusano de la edad, es decir, el incompasible paso del tiempo, es una amenaza muy cercana, ya sabe, va devorando nuestros recuerdos sin casi darnos cuenta, y un día rebuscamos un determinado fragmento de nuestra vida y descubrimos horrorizados que se ha desvanecido, creo que es la peor tragedia que le puede suceder a un ser humano.

– Aunque le pueda parecer extraño, le comprendo perfectamente, yo también padezco problemas de memoria, son vacíos, como si no hubiera vivido durante ellos, lo cierto es que es un tanto angustiante.

– Veo que el gusano ha ido haciendo agujeros en su manzana.

– Podríamos decir que sí, y en mi caso no tiene que ver con la edad, sin duda no soy un adolescente, pero todavía estoy lejos de la vejez, supongo que se trata de una patología cerebral, no sé, no he consultado neurólogos ni siquiatras, ¿cree usted que debería?

– Tal vez, de todos modos, sus problemas no tienen por que deberse necesariamente a una determinada anomalía en su cerebro.

– ¿Qué quiere decir?

Continuará

A %d blogueros les gusta esto: