CXLIV. Madre Tierra

Desaparece un niño en el Montseny. Llevaba un rato observando aquel titular de un periódico local. La taza de café comenzaba a quemarme la mano y sin embargo continuaba agarrándola, como en un estado de parálisis, toda la actividad se concentraba en mi mente. Se trataba de otra pieza en un puzzle macabro. No hacía mucho que había llegado la denuncia de la primera desaparición en la misma zona, en aquella ocasión los Mossos d’esquadra realizamos una intensa y minuciosa búsqueda que desgraciadamente no tuvo resultados, al final se archivó el caso. Parecía que a aquella criatura se la había tragado el bosque. Hay quien habló de fenómeno paranormal en el asunto, yo simplemente lo relacioné con un sicópata o tráfico de órganos, la verdad es que no se pudo llegar a una conclusión sobre lo que realmente había sucedido. Y ahora la historia se repetía.

Aquella misma mañana el comisario me hizo llamar a su despacho. No dudé ni un instante sobre el motivo.

– Supongo que está al corriente de lo del niño del Montseny.- Comenzó, yendo directamente al grano.

– Lo he leído en un periódico.- Contesté con calculada indiferencia.

– Y también supongo que se acordará de otro niño que desapareció en una localidad cercana.

– Sucedió en Fogars de Montclús hace alrededor de un año.

– Exactamente un año, ambas desapariciones se denunciaron un veintiuno de agosto, ¿no le parece interesante?

– ¿Quiere decir que puede haber un vínculo?

– Todavía no tenemos una sola prueba, pero creo que son obra de una misma persona, probablemente un pederasta con impulsos homicidas.

– O varias personas, el hecho de repetir la fecha puede ser premeditado y en este sentido obedecería a algún tipo de ritual, conozco el caso de una secta en el sur de Francia en la cual se asesinaba a sus discípulos siguiendo un calendario, concretamente, cada vez que había luna llena, lo entendían como un sacrificio a cierta divinidad mitológica.

– Eso hace que los homicidios sean previsibles.

– Naturalmente, pero si no se resuelve el caso, uno tiene la terrible seguridad de que se va a cometer un crimen en una determinada fecha.

– Usted se ocupará de que eso no pase en el Montseny.

– Le agradezco que haya pensado en mí para realizar la investigación, de todas maneras, sabe que hay otros inspectores con más experiencia.

– Por supuesto, pero creo que usted se merece una oportunidad, en la anterior desaparición fue de los que más se involucraron, y algo me dice que desde entonces se ha quedado con una espina clavada.

– No se equivoca, si he de serle sincero llevo toda la mañana dándole vueltas al asunto.

– Le doy una semana para que investigue personalmente el caso, tiene ya alojamiento en un hostal de la zona y puede salir esta misma tarde.

– Intentaré corresponder a su confianza.

– Una última cosa.

– Usted dirá.

– Supongo que no es necesario recomendarle discreción, como podrá imaginar, los medios de comunicación han empezado a airear el asunto y están buscando cualquier excusa para montar un espectáculo.

– No tiene por qué preocuparse.

Continuará

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