Divina adicción

Cómo ser

sin tus labios de seda,

tan profundos,

que llenan

todas mis codicias.

 

Cómo ser

sin tus ojos de estrella,

dulcemente

enredado y extraviado

en sus misterios.

 

Cómo ser

sin tu sonrisa de mar,

arrullándome

entre magnéticas olas

que centellean.

 

Cómo ser

sin tu cuerpo de fruta,

que desata

hasta el más oscuro

de mis mordiscos.

 

Cómo ser

sin tu mente de gema,

tramando

preciosos pensamientos

que compartimos.

 

De Universo esculpido

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