Geometría y deseo II

A veces me vuelvo heterodoxo

y los relámpagos llegan a ser una realidad.

Escucho la llamada de los orígenes,

que retumba en mi propia sangre,

en cada sinapsis matemática,

en tentáculos somnolientos,

en la totalidad.

Esta tormenta hecha de carne y huesos

y consecuencias buscadas

desconoce equilibrios, rechaza cadenas.

 

A veces me vuelvo heterodoxo

y germinan depredadores sin límite.

Con ausencia de siglos y ocasiones

salen a la caza,

caza condenada a la potencia.

Descubro el porqué del acero,

la fantasía creada por un laberinto

no tan racional como creemos.

Violentamente los fluidos

se incluyen en esta maquinaria.

 

A veces me vuelvo heterodoxo

y las geometrías se parecen a frutas.

Por encima de mordiscos,

como un voyeur erudito,

alabo el volumen y las estaciones.

Prefiero la contundencia

de lo que todavía no ha madurado,

la belleza cincelada

en piedra que se balancea,

las elasticidades tentadoras.

 

De Según un cazador de mariposas

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