LI. Diario de un buscador de sirenas

1 de enero. El año ha comenzado magníficamente para todos nosotros. Varios marinos aseguran haber visto una sirena, sólo ha durado unos segundos, los suficientes para que pudiesen reconocerla. Así pues, la búsqueda se reanuda. He permitido que el profesor saliera de su camarote, ahora lo necesitamos más que nunca, el sueño va tomando forma. Asimismo me he disculpado, rogándole que entendiera los motivos que me llevaron a ordenar su encierro. Esmann no parece enojado, al contrario, me ha agradecido que le diera otra oportunidad de dirigir la parte científica de la misión. Después de hablar con los hombres que han visto la criatura, el profesor no tiene ninguna duda. Por mi parte, vuelvo a tener cierta esperanza, aunque soy de los de ver para creer. Se me olvidaba, Andersen está afilando su arpón.

2 de enero. Jornada soleada y algo cálida a pesar de las fechas. La tripulación está muy animada. Todos hemos recuperado la confianza en el profesor. Yo mismo le he pedido que me explicara más relatos sobre esas ninfas de los mares y los océanos. Parece que realmente existen.

3 de enero. Hoy hemos escrito una página de la Historia. Al fin hemos capturado una sirena. Todavía no puedo dar crédito a lo que ha sucedido, es maravilloso y a la vez turbador. Esta mañana, cuando estaba en cubierta, oteando con ilusión el horizonte, la he visto. Largos cabellos pelirrojos; su piel, tan blanca como el nácar; y sus pupilas, profundamente verdes. Ambos nos hemos quedado contemplándonos. Mientras, uno de mis hombres, que también la había visto, se ha acercado sigilosamente y ha lanzado una red. Al cabo de unos minutos, la criatura ya se hallaba en el gran recipiente que había sido preparado en la bodega con tal fin. Me alegro de que Andersen no haya tenido la oportunidad de hacer blanco en ella. Después de todo, la misión ha logrado su propósito. El profesor ha comenzado enseguida a estudiar la sirena, afirma que no hay tiempo que perder, un nuevo ser ha sido descubierto y es necesario obtener toda la información que se pueda en bien de la ciencia. Naturalmente, coincidimos en la opinión de que es preferible mantenerla con vida. Los acontecimientos de esta jornada me han superado, creo que no soy plenamente consciente de lo que hemos encontrado, es el Santo Grial de los navegantes.

Continuará

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: