VIII. Golpe de efecto

Era profesor adjunto en la universidad de la ciudad y llevaba más de diez largos años investigando. Vivía solo en un pequeño apartamento. Apenas salía. Su precioso tiempo estaba consagrado al trabajo. Consideraba la enseñanza como un simple medio para subsistir, de hecho nunca había querido ser docente. Y es que su gran pasión era la Física y el estudio de los fascinantes enigmas que plantea.

Últimamente no se sentía motivado. Su investigación se hallaba bloqueada. Había llegado a un punto que resultaba sin salida. Por otra parte, la empresa con que colaboraba exigía avances y amenazaba con retirar la financiación.

Cierto día su ayudante comentó que había venido alguien preguntando por él.

– No me ha dicho quién era, aunque podría ser tu padre.

– ¿Mi padre? Es imposible, falleció hace mucho tiempo, cuando yo era niño.

– Pues se parece mucho a ti, quizás se trata de un pariente.

– No sé, la verdad es que no esperaba ninguna visita, en cualquier caso, ¿te ha dejado algún mensaje?

– Sólo me ha dicho que tiene muchas esperanzas en que el proyecto Wells tenga éxito.

El profesor se quedó petrificado. Ese era exactamente el nuevo nombre que había pensado para su proyecto y él era la única persona que lo conocía, ni siquiera lo había comentado a su ayudante. Lo eligió en honor a un genio de la ciencia ficción y en especial a la novela La máquina del tiempo, que sin duda había inspirado su investigación. Y un desconocido sabía aquel nombre. Un desconocido que según la descripción era como él, pero con unos treinta años más.

De manera que volvió a su laboratorio y continuó investigando, con más ímpetu y pasión que nunca.

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3 comentarios to “VIII. Golpe de efecto”

  1. No sé cuándo lo escribiste, pero lo acabo de leer y ayer me pasó algo semejante.

    En el chat de face apareció, como de mi parte, un mensaje para la persona con la que chateaba: decía “cuando ganes sigue publicando” y resulta que él esta entrando a varios concursos de cuento y poesía, yo no lo escribí, mi celular estaba a medio metro de mí, de pronto, vi el mensaje.

    Cosas raras

    Un abrazo de luz

    • Un suceso cuando menos curioso. Quién sabe si los viajes en el tiempo serán posibles en un futuro cercano y nuestros futuros yoes se nos aparecen en forma de mensajes o señales. Un abrazo.

      • Quién sabe, pero de que recibimos mensajes “del otro lado”, los recibimos, sin saber de quién precisamente.
        Otra opción es que vemos el futuro, de algún modo, u otros seres nos comunican información.
        Abrazo de luz

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