XCIV. De musica sphaerarum

Al abrirse la puerta sonó una campanilla. No había nadie al otro lado del mostrador. Se podía respirar la antigüedad, los años que habían pasado por la madera y el metal de las guitarras, decenas de ellas colgaban de las paredes o reposaban en vitrinas. Más que un establecimiento de segunda mano aquello parecía un museo. Salva se sentía hipnotizado, observando aquellos instrumentos, relucientes a pesar del tiempo implacable. Un amigo le había dicho que fuese allí, que podía encontrar algo interesante, sobre todo a buen precio. Pasos en la trastienda.
– Hola – dijo secamente un hombre de mediana edad.
– Hola, estoy buscando una guitarra – dijo el joven.
– Muy bien, dime cuánto quieres gastarte y veremos.
El dependiente le enseñó varios tipos y marcas. Todas eran preciosas pero superaban el presupuesto de Salva.
– Creo que tengo algo que se ajusta a lo que quieres – murmuró rascándose la barbilla el vendedor.
– No quiero una chatarra.
– Tranquilo, es una buena guitarra, y lo mejor de todo es que tiene un precio asequible.
– ¿Es esta de aquí?
Una Fender Telecaster. Modelo del 65, caja de color negro, mástil con adornos nacarados. Parecía en buen estado, no presentaba arañazos ni golpes, inmaculada como el primer día.
– Pruébala si quieres y me dices qué tal.
– Está bien.
El joven se sentó en un taburete, cogió el instrumento y lo enchufó a un amplificador de grandes dimensiones. Al principio sólo un leve zumbido, como el aleteo de mil abejas eléctricas, escapándose de las rejillas. Después comenzó a pulsar las cuerdas. Las primeras notas del Enter Sandman surgieron con una potencia arrolladora, el sonido tenía brillantez y limpieza. Mientras tocaba, experimentó una sensación extraña, supuso que era la excitación por haber encontrado lo que buscaba. Cerró los ojos un instante, una serie de imágenes fugaces atravesaron su mente, aunque confusas pudo distinguir fuego y alguien que gritaba. Desconcertante. Sus dedos se crisparon, la guitarra chirrió y cesó violentamente la canción. Se quedó callado, con la mirada perdida, todavía dentro de sus ensoñaciones.

Continuará

2 comentarios to “XCIV. De musica sphaerarum”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: