XLII. Solamente el tiempo sabe

Caminaron todos hacia el edificio que estaba en el valle. Lo cierto es que los viajeros sentían una mezcla de curiosidad e incertidumbre, sabían que se estaban introduciendo en la misma boca del lobo, sin embargo, ya no podían retroceder, tenían que llegar hasta el final del asunto con todas sus consecuencias. Cuando los seres adultos los vieron, no manifestaron ninguna actitud hostil, simplemente se quedaron observándolos, se diría que con un asombro mayor que el de los viajeros. No parecían peligrosos, iban desnudos, sin algo que pudiera ser un arma, sus gestos eran de normalidad. ¿Eran aquellos los extraterrestres que habían invadido la Tierra y exterminado la humanidad? La criatura entró en el edificio y sus invitados la siguieron. Se trataba de una sala enorme, con forma de cúpula y una extraña luminosidad de color rojizo. Una vez en el centro, el pequeño ser se detuvo y, mediante los gestos que había aprendido recientemente, indicó al historiador que cogiera un determinado cilindro de una especie de estantería y lo introdujera hasta el fondo en una máquina. El historiador obedeció las instrucciones y el misterio les fue revelado. Únicamente bastaron unas pocas imágenes holográficas que mostraban la evolución del ser humano, desde que era poco más que un simio encorvado hasta que se convirtió en un ser alto, de gran masa craneal y ojos completamente negros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: