XV. En la estación espacial

El resto de la tripulación ha muerto. Hay ahora un silencio que no es habitual. Interrumpido a veces por las comunicaciones con la base de la Tierra. Después de transmitir el último informe me han ordenado activar el protocolo 471. Dicen que intente mantener la calma y siga con la rutina. Si tengo cualquier problema debo informar enseguida. Pero yo me siento bien, incluso mejor que antes.

En el informe explico todo. Un virus de origen desconocido consiguió entrar en la estación, quizás a través de alguna muestra científica o de una sonda de exploración. El caso es que comenzó a afectar a mis compañeros. Como no soy médico ni tengo conocimientos en la materia, no he podido detallar los síntomas, solamente sé que son muy desagradables. El periodo de incubación es de unos pocos días. Y el resultado es el que ya he mencionado. He visto morir a cada uno de los demás miembros de la tripulación. He visto sus rostros. No sabría decir exactamente qué expresaban.

Los de la base aseguran que es una verdadera suerte que siga vivo. Quieren hacerme toda clase de pruebas cuando termine la cuarentena. Quizás yo mismo contenga la solución para ese virus. Me han hecho muchas preguntas. Quizás mi resistencia está causada por un medicamento que he estado tomando.

Cuando no me molestan con estas comunicaciones, suelo visitar la sala de hibernación. Paso horas enteras observando. Hipnotizado. Maravillado. Orgulloso. Ni siquiera un experto forense sería capaz de llevar a cabo esta obra de arte. Los cortes en los cuerpos son de una belleza que roza lo sublime. Es una lástima que la gente no sepa apreciarlo.

4 comentarios to “XV. En la estación espacial”

  1. GALO BUITRON Says:

    COMPLEJO Y DURO DE CLASIFICAR, PERO REAL TANTO EN LA FORMA COMO EN EL FONDO.

    • Supongo que este relato está a medio camino entre la ciencia ficción y el terror, ya que tiene elementos de ambos géneros, en cualquier caso mi intención es provocar inquietud.

  2. ¡Está muy interesante! ¿Qué pasa a continuación? ¿Por qué le fascina ir a la sala de hibernación y contemplar los cuerpos? ¿Los ha matado él?

    • Gracias, Pili. Lo cierto es que – como sucede a menudo en la vida – no todo es lo que parece, esta historia va por un camino y al final deriva en otro. Sois vosotros, los lectores, quienes debéis sacar una conclusión. Como pista puedo decirte que el medicamento que está tomando el protagonista es para un importante trastorno sicótico.

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