Archive for the Educación Category

Rebelión en las aulas II

Posted in Educación, Filosofía on 12 octubre, 2016 by Jose A. Guijarro

Todavía permanezco impactado por la brutal agresión a una niña en una escuela de las Islas Baleares (España). El suceso es mucho más grave si tenemos en cuenta toda una serie de negligencias por parte de la plantilla del centro escolar. En primer lugar parece ser que ya existía acoso o bullying hacia la menor y no se tomó ninguna medida para solucionarlo. En segundo lugar, no había ningún profesor vigilando en el patio, que es donde se produjo la agresión. En tercer lugar, cuando la niña informó del suceso a una profesora, no se decidió llevarla a un centro médico, ni siquiera comunicarlo inmediatamente a los padres. Y en cuarto lugar, los alumnos que participaron en la agresión continúan asistiendo a clase, sin que la escuela los haya sancionado o expulsado. Volvemos por desgracia a los temas del acoso y la pérdida de autoridad. ¿Cuál es la causa de esta insólita violencia infantil? Según José Antonio Luengo, especialista en sicología educativa, existe una microcultura en la preadolescencia en la que todo vale, en la que ser líder a costa de lo que sea está justificado. Y esta agresividad surge de lo que ven y de lo que oyen, de lo que maman de una sociedad que les muestra con excesiva facilidad la violencia, casi como algo estructural. Es responsabilidad por tanto de los padres prestar más atención a sus hijos, a los contenidos audiovisuales que acceden. No se trata solamente de controlar, sino más bien de estar al lado de los jóvenes cuando por ejemplo ven la televisión, para contestar su dudas y preguntas. Esa es la auténtica educación. De la misma forma, es responsabilidad de los profesores detectar y prevenir aquellas conductas que van contra los valores básicos, como son los insultos a los compañeros de clase. Y es que la violencia física siempre comienza por las palabras.

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Rebelión en las aulas

Posted in Educación, Filosofía on 5 octubre, 2016 by Jose A. Guijarro

Recientemente un amigo se preguntaba por la desaparición de la autoridad en las escuelas. Y es que muy lejos ha quedado ya la figura de aquel profesor que mantenía firmes y obedientes a sus alumnos, como si se tratara de una institución militar. Con esto no quiero decir que lo añore, ni mucho menos, pero ahora hemos pasado al extremo contrario. Como profesor siempre he pensado que la disciplina es fundamental en la enseñanza, y se debe basar en el respeto y no en el miedo. Anteriormente en mi blog ya he analizado las raíces del problema de la autoridad en las aulas. Por un lado señalaba la crisis de valores, no solamente en los jóvenes sino en toda la sociedad, y por otro lado la relajación de los padres a la hora de educar. Tanto a nivel de alumnos como de hijos es necesario establecer normas y pautas de conducta. El filósofo Fernando Savater así lo sostiene: Si no es el educador el que ofrece el modelo racionalmente adecuado, el niño no crecerá sin modelos sino que se identificará con los que le propone la televisión, la malicia popular o la brutalidad callejera, por lo común exaltados desde el lujo depredador o la mera fuerza bruta. Añadiría como anti modelo internet y sus redes sociales. Como siempre digo, estos medios de comunicación no son positivos ni negativos en sí mismos, todo depende del uso que hagamos. Aunque es cierto que los valores de muchos contenidos que se emiten y publican no son precisamente recomendables para nuestros jóvenes. Si queremos recuperar la autoridad en las escuelas, hay que comenzar por tener más cuidado con los modelos que estamos transmitiendo como sociedad, cosa que nos implica a todos. Aprovecho tal celebración como hoy, Día mundial de los docentes, para elogiar la imprescindible pieza que somos los profesores en este desafiante y complejo engranaje de la enseñanza.

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Generaciones y degeneraciones

Posted in Educación, Sicología on 8 diciembre, 2015 by Jose A. Guijarro

Si en el pasado eran ciertos padres quienes maltrataban a sus hijos, en la actualidad la situación se ha invertido y son ciertos hijos quienes maltratan a sus padres. Según Javier Urra, sicólogo forense, esto ocurre en los países ricos, donde la autoridad se ha diluido, en casa y en la escuela, los chavales se orientan por las tendencias de las redes sociales o la televisión, y nadie les marca límites por miedo a que sufran. Les sitúan en el centro del universo familiar y acaban creyéndose el ombligo del mundo. En más de una ocasión ya he señalado que los padres suelen delegar en la escuela la educación de sus hijos. Esto es sin duda un grave error. Se trata de una situación sinceramente compleja, no hay que culpabilizar a unos ni a otros, de manera que no debemos buscar responsables sino soluciones. Los jóvenes necesitan normas y en este sentido los padres tienen que ser un modelo, tanto en actitud como en valores. Por desgracia son demasiados los jóvenes que se hallan en una situación desesperada, no encuentran la motivación, creen que no tienen futuro, y acaban renunciando a estudiar y buscar empleo. Como señalaba el doctor Urra, los medios de comunicación no ayudan precisamente, sino todo lo contrario, promoviendo pautas de comportamiento despreciables. En esta sociedad de las nuevas tecnologías es fundamental que sobre todo internet y sus redes sociales apuesten por la educación. Muchos de sus usuarios son jóvenes, que creen correctos los modelos y normas que allí se proponen. Es necesario por tanto que los padres regresen a una autoridad bien entendida y gestionada, que asienten sobre la ética la educación de sus hijos, que orienten para que nadie ni nada desoriente a quienes tanto quieren. La educación es asunto de escuelas, medios de comunicación, gobiernos, pero en cualquier caso debe comenzar por los padres.

Generaciones y degeneraciones

Viaje al poder de tu conciencia

Posted in Arte, Ciencia y tecnología, Cine y televisión, Educación, Filosofía, Historia, Lengua y literatura, Música, Misterio, Sicología on 23 octubre, 2015 by Jose A. Guijarro

Os invito a todos a mi grupo de Facebook, un maravilloso viaje por todos aquellos temas que nos apasionan y el conocimiento en general. Espero que os guste. Un abrazo.

https://www.facebook.com/groups/1665593613717661/

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Santa paciencia

Posted in Educación, Sicología on 2 agosto, 2015 by Jose A. Guijarro

A lo largo de mis años de enseñanza he podido experimentar que una actitud fundamental en esta profesión es sin duda la paciencia. Los profesores nos cruzamos con alumnos de toda clase, alumnos con dificultades de aprendizaje, alumnos que rechazan la disciplina… Y uno debe desarrollar esa conducta que nunca se ha enseñado en escuelas ni en casa. Es tan o más importante ser paciente que dominar la materia que se está impartiendo. Si queremos llegar hasta el estudiante, conseguir su motivación y que se implique en el desafiante proceso de aprender, tenemos que saber gestionar las emociones y no dejarnos llevar por todo aquello que perturba nuestra actitud. De hecho la paciencia se puede aplicar a cualquier ámbito de nuestra vida. En los currículums de empleo se incluye como una competencia más y recibe la denominación de autocontrol. Y es que en cualquier situación de relación con otras personas es por completo necesaria. Asimismo es incuestionable que su práctica nos aporta consecuencias positivas. Ya lo afirmaba el político y científico Benjamin Franklin, quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea. Se trata en definitiva de saber esperar. En nuestra vida cotidiana no siempre las circunstancias van a resultar tal y como deseamos, de la misma forma que las personas. Debemos aceptar este hecho desde el principio. El éxito de todo cuanto nos proponemos depende de saber fluir entre las más diversas circunstancias y personas que nos vamos cruzando. Cosa que implica conocerlas en un sentido amplio de la palabra. Volviendo a la enseñanza, estamos hablando de conocer tanto a los alumnos como sus verdaderas necesidades.

Santa pacienciaJob, personaje bíblico que encarna la paciencia

Valores

Posted in Educación, Filosofía on 22 mayo, 2015 by Jose A. Guijarro

En estos tiempos de crisis se discute hasta el agotamiento sobre economía, sin embargo hay un asunto que nos interesa especialmente a los profesores –y a la sociedad en general–, estoy hablando de los tan necesarios valores. Y es que estamos atravesando otra crisis no menos grave. Cualquiera que visite las aulas de una escuela puede percibir con toda claridad que algo falla en nuestros jóvenes. El docente siempre había representado la autoridad, en el sentido de alguien que es respetado y ejerce una influencia sobre los demás. De manera que la frontera entre profesor y alumno siempre había estado muy bien definida. Las nuevas generaciones han alterado este estado de cosas. Se ha perdido el respeto y en consecuencia la autoridad. Y el problema no solamente se encuentra en los estudiantes, sino también en sus padres. Son estos últimos quienes tienen la responsabilidad de educar a los jóvenes, con frecuencia olvidan esta tan importante tarea y delegan erróneamente en la escuela. Los docentes enseñamos toda una serie de conocimientos pero nuestros alumnos deben venir educados de casa. Aquí entran en juego los valores. Son fundamentales para el desarrollo del ser humano en esta sociedad y tienen que ser inculcados desde la infancia, que es cuando nuestro cerebro está más abierto y receptivo. Problemas de disciplina tales como agresiones o insultos se hallan estrechamente ligados a la falta de valores. La educación es por tanto competencia también de los padres y no solamente de los profesores, sobre los cuales recae un peso demasiado grande. Según Brian P. Hall, experto en el tema, los valores son ideales que dan sentido a nuestras vidas, se expresan a través de las prioridades que elegimos y se reflejan en nuestras decisiones, comportamiento y actitudes.

Valores

Aprendiendo a sentir

Posted in Ciencia y tecnología, Educación, Sicología on 9 marzo, 2015 by Jose A. Guijarro

La ciencia está corroborando ahora que la gestión de emociones básicas y universales debería preceder a la enseñanza de valores y, por supuesto, de contenidos académicos. Les va, a los niños, su vida de adultos. Así de categórico se expresa el divulgador científico Eduard Punset. Desde que hace un par de décadas se popularizara el famoso concepto de inteligencia emocional, se ha venido debatiendo dentro del sistema educativo la conveniencia de esta clase de aprendizaje. Es incuestionable que las emociones forman parte de nuestra condición humana y a lo largo de la vida las estamos desarrollando. Mucho antes de que un bebé pueda explicarnos lo que siente, es capaz de hacernos saber cuál de las siete emociones básicas y universales le afecta. Disponemos de un lenguaje que nos permite comunicar a los demás, sin palabras, que tenemos miedo, que estamos rabiosos, sumidos en la tristeza, preocupados por el desprecio, asqueados, sorprendidos y por último, aunque no menos importante, felices. Por desgracia la sociedad, en nombre de la cacareada razón, siempre nos ha prohibido o controlado en este sentido. Sobre todo desde la escuela. Por tanto es urgente cambiar este estado de cosas. Lo lógico sería identificar primero a escala mundial las experiencias desarrolladas en aprendizaje emocional. Después construir las bases del nuevo modelo interdisciplinar, así como materializar su aplicación en el mundo corporativo, educacional y familiar mediante los procesos de formación necesarios en proyectos traslacionales –en instituciones innovadoras que aúnan la investigación de la educación y las terapias emocionales–. Para terminar analizando y reflexionando sobre los datos de evaluación. Es una larga tarea que requiere la participación tanto de expertos en pedagogía, neurología y sicología como de profesores y alumnos.

Aprendiendo a sentir